Citas sobre Sevilla vía Juan Espadas

Fernando de Herrera, poeta sevillano del Siglo de Oro  definió Sevilla como “parte de España, más mejor que el todo”.

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“Sevilla es una ciudad con muchos hijos: hijos ilustres e hijos humildes, hijos sencillos e hijos soberbios, hijos enamorados de ella e hijos enamorados de sí mismos…Pero en definitiva, hijos que aguardan la dádiva de su madre. Por el contrario, es una capital con muy pocos padres: escasos hombres a los que les duele lo que sus muros encierran y luchan porque no les falte de nada a ella y a sus gentes; raros hombres que potencian sus virtudes urbanas irrepetibles y transforman decididos sus defectos y limitaciones; hombres excepcionales que dedican su existencia a convertir a esta bendita tierra en un lugar próspero y fecundo”.  (Jose Luis Manzanares)

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Los socialistas hemos transformado la realidad de esta ciudad desde 1999 hasta aquí. Ya lo hicimos a finales de los 80 con la Exposición Universal y la decisión por la que fuimos uno de los lugares más envidiados de España: el AVE. Luego vinieron los gobiernos del Partido Andalucista y Partido Popular de los que en la historia de la ciudad no queda nada reseñable. Y luego, los ciudadanos decidieron volver a confiar en un alcalde socialista para que nos comprometiéramos con el cambio que necesitaba la ciudad que nos encontramos entonces y en la que se había desperdiciado casi una década viviendo de las rentas de la Expo 92 y sin tomar decisiones necesarias, pero demasiado arriesgadas para la derecha que gobernaba Sevilla.

Sevilla ha aprovechado mejor que otras ciudades este ciclo expansivo de la economía, las inversiones públicas y, sobre todo, desde 2004 hasta ahora, ha conseguido ser objetivo prioritario de las tres instancias de la Administración Pública gobernadas por el Partido Socialista. Otro dato: el PIB de la provincia de Sevilla (en la que la capital representa entre un 50 al 60%) entre 1995 y 2007, se había multiplicado por 2,3. Pero mientras que en el periodo 95-99 el incremento fue del 17%, entre 2003 y 2007 fue del 45%.

Alcalde, si es que hoy no es ya evidente a ojos de todos, y no hay más que escuchar a los visitantes que hemos tenido esta Semana Santa, la historia de esta ciudad no dejará lugar a dudas de tu apuesta valiente y transformadora para dotar a Sevilla de los instrumentos necesarios para ser esa capital líder con la que sueño como político sevillano que cogerá tu testigo en unas semanas. No tengan la menor duda que el 22 de mayo los sevillanos optarán por avanzar, por construir y no por detenernos o destruir lo conseguido hasta ahora.

Eso sí, cada tiempo, cada momento, tiene sus características y exige definir bien el proyecto político que necesitan los ciudadanos. Si en 1999 fuimos capaces de poner fin al urbanismo especulativo como motor de desarrollo económico de la ciudad, dando paso a un urbanismo social preocupado en cambio por la vivienda a precio asequible, los equipamientos sociales en los barrios y la recuperación de los espacios públicos para los ciudadanos, arrebatándoselos al vehículo privado. Ahora toca poner el acento en nuestra economía productiva y en la empleabilidad de nuestro capital humano.

Pues bien, reconocido y puesto en valor el trabajo de los socialistas en Sevilla, quiero dejarles claro a todos que no me conformo, aún queda mucho por hacer. Pero coincidirán conmigo en que no se puede construir una alternativa de gobierno como ha hecho el PP exclusivamente sobre lo que falta, lo negativo, la fotodenuncia, degradando la imagen de la ciudad, y apropiándose sin rubor, ni el más mínimo reconocimiento, de lo hecho. Y para que comprueben que esto que digo no es a beneficio de inventario les invito a ver en youtube el video “Zoido11”. Esa es la visión de la ciudad que proyecta el PP sobre Sevilla al mundo en la red. Es el mismo patrón que sigue, por cierto Aznar, cuando habla de España fuera de aquí. Debe ser marca de la casa.

Es el momento y la oportunidad de multiplicar los efectos de la transformación que Sevilla está experimentando, haciéndolo de forma compartida y comunicada, provocando un foco de sinergia ciudadana que no sólo alimente el sentido de pertenencia, sino que eleve el sentimiento colectivo de ‘orgullo de ciudad’ que, sin duda, sume proyección añadida a los valores objetivos que la ciudad ya dispone per se para atraer inversiones, generar empleo, conseguir mayores cotas de calidad de vida y ‘vender’/ ofrecer en definitiva su filosofía de ciudad.

La riqueza de un territorio no está sólo en sus recursos materiales, sino en la actitud de sus hombres y mujeres. Las sociedades que antes saldrán de la crisis serán las que pongan más esfuerzo y entrega. ¡Qué ejemplo de pueblo el japonés para organizarse y hacer frente a la adversidad, sin perder la compostura!

Conozco Sevilla y el cambio que en los últimos 12 años viene experimentando. Conozco a los sevillanos. Y sé que es el momento de que, frente al pesimismo interesado de la derecha que genera apatía y ‘malos humos’, pongamos en marcha una iniciativa también interesada; pero interesada en construir interna y externamente la marca Sevilla.

El pesimismo no genera empleos, sino pasotismo; no atrae inversiones; no reforma barriadas ni regenera los márgenes del río. Con el pesimismo no se forman nuestros jóvenes, no tendremos más y mejores colegios ni centros de salud en nuestro entorno; con el pesimismo no se crean negocios ni empresas. A aquellos que vean en el pesimismo futuro, les digo que no tienen presente.

Los socialistas hemos transformado la realidad de esta ciudad desde 1999 hasta aquí. Ya lo hicimos a finales de los 80 con la Exposición Universal y la decisión por la que fuimos uno de los lugares más envidiados de España: el AVE. Luego vinieron los gobiernos del Partido Andalucista y Partido Popular de los que en la historia de la ciudad no queda nada reseñable. Y luego, los ciudadanos decidieron volver a confiar en un alcalde socialista para que nos comprometiéramos con el cambio que necesitaba la ciudad que nos encontramos entonces y en la que se había desperdiciado casi una década viviendo de las rentas de la Expo 92 y sin tomar decisiones necesarias, pero demasiado arriesgadas para la derecha que gobernaba Sevilla.

Sevilla ha aprovechado mejor que otras ciudades este ciclo expansivo de la economía, las inversiones públicas y, sobre todo, desde 2004 hasta ahora, ha conseguido ser objetivo prioritario de las tres instancias de la Administración Pública gobernadas por el Partido Socialista. Otro dato: el PIB de la provincia de Sevilla (en la que la capital representa entre un 50 al 60%) entre 1995 y 2007, se había multiplicado por 2,3. Pero mientras que en el periodo 95-99 el incremento fue del 17%, entre 2003 y 2007 fue del 45%.

Alcalde, si es que hoy no es ya evidente a ojos de todos, y no hay más que escuchar a los visitantes que hemos tenido esta Semana Santa, la historia de esta ciudad no dejará lugar a dudas de tu apuesta valiente y transformadora para dotar a Sevilla de los instrumentos necesarios para ser esa capital líder con la que sueño como político sevillano que cogerá tu testigo en unas semanas. No tengan la menor duda que el 22 de mayo los sevillanos optarán por avanzar, por construir y no por detenernos o destruir lo conseguido hasta ahora.

Eso sí, cada tiempo, cada momento, tiene sus características y exige definir bien el proyecto político que necesitan los ciudadanos. Si en 1999 fuimos capaces de poner fin al urbanismo especulativo como motor de desarrollo económico de la ciudad, dando paso a un urbanismo social preocupado en cambio por la vivienda a precio asequible, los equipamientos sociales en los barrios y la recuperación de los espacios públicos para los ciudadanos, arrebatándoselos al vehículo privado. Ahora toca poner el acento en nuestra economía productiva y en la empleabilidad de nuestro capital humano.

Pues bien, reconocido y puesto en valor el trabajo de los socialistas en Sevilla, quiero dejarles claro a todos que no me conformo, aún queda mucho por hacer. Pero coincidirán conmigo en que no se puede construir una alternativa de gobierno como ha hecho el PP exclusivamente sobre lo que falta, lo negativo, la fotodenuncia, degradando la imagen de la ciudad, y apropiándose sin rubor, ni el más mínimo reconocimiento, de lo hecho. Y para que comprueben que esto que digo no es a beneficio de inventario les invito a ver en youtube el video “Zoido11”. Esa es la visión de la ciudad que proyecta el PP sobre Sevilla al mundo en la red. Es el mismo patrón que sigue, por cierto Aznar, cuando habla de España fuera de aquí. Debe ser marca de la casa.

Es el momento y la oportunidad de multiplicar los efectos de la transformación que Sevilla está experimentando, haciéndolo de forma compartida y comunicada, provocando un foco de sinergia ciudadana que no sólo alimente el sentido de pertenencia, sino que eleve el sentimiento colectivo de ‘orgullo de ciudad’ que, sin duda, sume proyección añadida a los valores objetivos que la ciudad ya dispone per se para atraer inversiones, generar empleo, conseguir mayores cotas de calidad de vida y ‘vender’/ ofrecer en definitiva su filosofía de ciudad.

La riqueza de un territorio no está sólo en sus recursos materiales, sino en la actitud de sus hombres y mujeres. Las sociedades que antes saldrán de la crisis serán las que pongan más esfuerzo y entrega. ¡Qué ejemplo de pueblo el japonés para organizarse y hacer frente a la adversidad, sin perder la compostura!

Conozco Sevilla y el cambio que en los últimos 12 años viene experimentando. Conozco a los sevillanos. Y sé que es el momento de que, frente al pesimismo interesado de la derecha que genera apatía y ‘malos humos’, pongamos en marcha una iniciativa también interesada; pero interesada en construir interna y externamente la marca Sevilla.

El pesimismo no genera empleos, sino pasotismo; no atrae inversiones; no reforma barriadas ni regenera los márgenes del río. Con el pesimismo no se forman nuestros jóvenes, no tendremos más y mejores colegios ni centros de salud en nuestro entorno; con el pesimismo no se crean negocios ni empresas. A aquellos que vean en el pesimismo futuro, les digo que no tienen presente.

No quiero optimismos inflados. Hagamos autocrítica, sí. Pero también hagamos el esfuerzo de analizar lo que éramos y lo que somos hoy día. De cómo y cuánto hemos evolucionado. De si estamos mejor ahora que antes. Ahí es donde con más seguridad encontraremos la materia prima para entregar a Sevilla lo que Sevilla nos da: el orgullo de ser sevillanos. (Juan Espadas)

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