El Río y yo, en 2001

Les invito a dar un paseo, imaginario, por Sevilla: al estilo de las naves que regresaban a Sevilla desde sus periplos atlánticos, emprendamos, cinco siglos después, un imaginario viaje de ascenso por el Guadalquivir camino de Sevilla. Porque buena parte de las opciones de futuro, de los proyectos para el desarrollo de Sevilla como una región urbana avanzada, se localizan en el entorno de las riberas del Guadalquivir. Como un eje renaciente que articulara de norte a sur nuestra área metropolitana, el cauce, o mejor, los cauces del Guadalquivir han devenido, de cara a los próximos años, en la principal área de oportunidad para la Sevilla avanzada.

Nos encontramos, en primer lugar, el nuevo puerto de Sevilla. Nuestro puerto se enfrentaba, a finales del recién pasado siglo, con una serie de limitaciones que ponían en serio riesgo su papel en la construcción de la ciudad competente. El puerto padece, básicamente, por la limitación del calado del río y las escasas dimensiones de la esclusa, problemas de sobrecostes por el drenaje continuo y sobre todo de la imposibilidad de acceso para un gran porcentaje de navíos. La excelente situación estratégica que el Puerto de Sevilla tiene, nos ha llevado a plantear, reiteradamente, ante el Gobierno la evidente necesidad de acciones de reestructuración y adecuación a las demandas contemporáneas del Puerto de Sevilla. Acciones muy costosas algunas de ellas, como la construcción de la nueva esclusa, y traslado hacia el sur del Puerto. Lo que exige un compromiso por parte del Estado con este gran proyecto estratégico sólo abordable desde su presencia en los Presupuestos Generales del Estado y en los Fondos Europeos. He hablado mucho, en muchos sitios, sobre estos aspectos puramente industriales. Quiero hoy hacer hincapié, sin embargo, en que las actuaciones en el puerto, y en las zonas de transición entre los terrenos portuarios y el resto del área metropolitana, serán sin duda uno de los principales ejes del nuevo proceso de planificación urbana de Sevilla. Londres, Barcelona, Lisboa, son ejemplos de actuaciones en puertos que han transformado una ciudad. Por eso, el proceso de planificación concertada que este ayuntamiento está poniendo en marcha para la elaboración del nuevo PGOU, contempla la puesta en valor de nuevos suelos industriales, la generación de espacios de ocio, y la habilitación de nuevos usos terciarios que, como el turístico, presentan niveles de alta competitividad en nuestra ciudad.

Batán

Si continuamos este viaje de ascenso a través del viejo río de Sevilla, arribaremos a esa zona de transición de usos mixtos, portuarios, industriales, de negocio y finalmente también de ocio que se constituirán en torno a la Dársena del Batán, un área de oportunidad, altamente cualificada, al sur de Sevilla. Los ríos transcurren a lo largo de los territorios articulando transiciones, casi siempre armónicas, entre distintos paisajes. Y ese es uno de los objetivos de este río de futuro que es el Guadalquivir. Frente a las rupturas y yuxtaposiciones de ambientes y de espacios segmentados, el río propiciará complementariedades, continuidades naturales entre unas funciones y otras, entre unos usos urbanos y otros.

Delicias

De este modo, remontando el río grande, y también remontando esa historia del futuro inmediato de Sevilla, dejamos atrás el nuevo territorio de oportunidad del Batán para, conforme nos adentramos en la manzana urbana de Sevilla, ir aprehendiendo los nuevos desarrollos residenciales y de ocio de las antiguas zonas portuarias y sus espacios liberados, y por supuesto del muelle de las Delicias. Estamos ahora ante un paisaje de iniciativas de ocio, como el nuevo Puerto Deportivo de Delicias, productos de primer orden para la diversificación turística de Sevilla. Su acuario llegará también a constituirse en un equipamiento científico-educativo de gran interés para la formación y educación ambiental de los escolares sevillanos. Y en la margen oeste, a la altura de Los Remedios, el franqueo de los accesos peatonales a la ribera ahora restringidos a usos privativos. Recuperar el acceso peatonal al río en este tramo es, hoy por hoy, una opción altamente positiva y deseable para la ciudad y, también para los propios clubes que hoy en día gestionan dichos enclaves. Las dos orillas Nuestro río, una vez que se adentra en el mismo corazón histórico de Sevilla, configura la mejor de las perspectivas urbanas que una ciudad pudiera desear. Sevilla, su imagen, no sería entendible sin ese mirarse permanente en este espejo de agua. La calidad paisajística, quizás buscada por la historia, tal vez producto de la casualidad, nos hace disfrutar hoy de un activo urbanístico de primera magnitud, como son, ya digo, las perspectivas trianeras y sevillanas del Guadalquivir. Ese paisaje urbano de calidad tiene que ser coherente con una mayor puesta en valor de ambas orillas, la trianera y la sevillana, de nuestro río. La peatonalización de la calle Betis, junto con la apertura, al, fin del nuevo Mercado de Triana, dibujaran en este lado del río un ambiente de actividad ciudadana del orden de los que conocemos en las márgenes del Sena. Pero, y ahora que esta navegación imaginaria nos ha adentrado en el corazón mismo de la Sevilla histórica, no querría dejar de pasar la oportunidad de tender una mirada hacia el caserío histórico de Sevilla y el papel que le corresponde en este objetivo de la Sevilla Inmediata que estamos trazando.

Casco Histórico

El valor histórico y cultural de Sevilla es uno de nuestros principales activos. La protección y conservación de la Ciudad no es, pues, un objetivo meramente estético o culturalista. La ciudad histórica no es, en el caso de Sevilla, un reducido ámbito en el que se concentran algunos grandes monumentos. Se trata de espacios en los que al valor histórico y a la presencia de edificios singulares del patrimonio, se une la permanencia de funciones residenciales tradicionales; son barrios vivos, no fosilizados y que, sin embargo, presentan graves problema de conservación y mantenimiento. Esta mañana, por cierto, he hablado largo y tendido sobre este asunto con la Alcaldesa de Córdoba, líder del Grupo de Ciudades reconocidas por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. El futuro de la ciudad histórica pasa, ineludiblemente, por el mantenimiento o la renovación de sus funciones urbanas, como única garantía para seguir siendo espacios vivos. Ello hace que no se trate únicamente de llevar a cabo actuaciones de carácter conservacionista o de revisar con la mayor celeridad el amplio caserío, aspectos esenciales en cualquier caso. Sino que todo ello ha de ponerse en relación con políticas de vivienda (para mantener habitado y renovado el casco histórico), políticas de fomento económico (para conseguir que se sostengan sectores y actividades que dotan de funciones al espacio urbano tales como, por ejemplo, las del pequeño comercio y los servicios, e incluso actividades industriales) o políticas sociales (el casco histórico debe conservar su diversidad social, no convertirse, como resultado de la rehabilitación, en un espacio reservado a las clases altas). Creo que Sevilla, y sus opciones de ser una ciudad competente, tienen en su caserío histórico una de las principales ventajas comparativas con otras ciudades, ya que la dota de una traza viva a la par de simbólica poco frecuente en el contexto nacional e internacional.El Ayuntamiento y la Junta completarán el muelle de Nueva York con más 2,6 millones

Puerto Triana

pelli_vistaarbolado1.jpgPero una gran ciudad (de nuevo, “lo uno Y lo otro”) que quiera avanzar debe estar abierta a nuevas propuestas. También propuestas de carácter urbanístico. A iniciativas que, no nos equivoquemos, son las que han ido engrandeciendo su patrimonio urbano a lo largo de la historia: cada tiempo tiene sus signos. Puede, por tanto, que el proyecto Puerto Triana, asomado ( ¡cómo no!) a las orillas del Guadalquivir, conforme dentro de algún tiempo el territorio simbólico más representativo de esta Sevilla Competente que estamos viendo ya. Puerto Triana, dotado de la solidez jurídica y las garantías urbanísticas y ambientales que sean menester, es hoy por hoy un proyecto deseable no sólo por cualquier gran ciudad española, sino por cualquier ciudad europea. Son decenas de miles de millones de inversión, miles de puestos de trabajo, y dotar a Sevilla de un espacio de ocio y de comercio, de Distrito Financiero atractivo nacional e internacionalmente; y de un Centro de negocios de nivel mundial.

Tecnópolis-Cartuja

Desde aquí y hacia el norte, el río nos abre perspectivas de esperanzas cumplidas, de victoria de la Sevilla competente y emprendedora sobre la abulia, el desinterés o el estéril regodeo provinciano en la inacción o en la crítica destructora. Me refiero a la realidad de la Tecnópolis de la Isla de la Cartuja. Y es que, ¿Cuántas veces hubimos de escuchar lo de la Isla desierta, lo del presunto dispendio, lo del abandono pos-expo? La realidad nos da de nuevo la razón a los optimista, y se muestra terca en corroborar que Cartuja’93 es una tecnópolis que con más de 110.000 millones de pesetas al año, es la que más factura de las españolas. Una tecnópolis que precisa de ampliación, al menos 80 hectáreas más. Y que busca ahora nuevos emplazamientos en San Jerónimo, en Villanueva del Pítamo, en el entorno del Puerto; o en Tablada, quizás. Cartuja 93 es el mejor ejemplo de esa Sevilla que avanza y que nos confirma en nuestras expectativas de que todo proyecto moderno, bien planificado, y que atienda en primer lugar a los intereses colectivos de Sevilla, tiene todas las de ganar en nuestra ciudad. La conmemoración del X aniversario de nuestra Exposición Universal el próximo año será una excelente ocasión para evaluar lo realizado en todo este tiempo. Y para aprender, tanto de los aciertos como de los desaciertos, sobre cómo Sevilla es capaz, realmente, en la práctica y no sólo en los proyectos, de asumir y desarrollar proyectos avanzados como en su día fue Cartuja 93. La Isla de la Cartuja, en su conjunto, sigue siendo un recinto lleno de nuevas oportunidades, con nuevos proyectos como Naturalia XXI, o el Museo de las Ciencias, o la nueva Isla Mágica del millón de visitantes, y tantos otros en marcha.

Barqueta

Este tramo del río es pues el de los retos conseguidos. Como la apertura del Muro de Torneo y el Paseo de Juan Carlos I, uno de los espacios de mayor calidad ambiental y paisajística de Sevilla, nos vienen a demostrar. Y permítanme que, ahora que nos encontramos en las riberas de mi Barqueta y estamos hablando de retos conseguidos, me refiera al fin de un problema que después de tres décadas, ha tenido solución. Es el caso del asentamiento chabolista de Los Perdigones. La aplicación de políticas inteligentes, de interacción público-privada, han permitido poner fin a una situación tan injusta socialmente como anacrónica, y sin coste para la economía del municipio. Este es un camino que debe seguir dando resultados en el futuro inmediato de Sevilla, por más que pese a quienes, desde el fanatismo, confunden la defensa de los chabolistas con la defensa del chabolismo.

Esta mi ribera de las esperanzas cumplidas, la que va desde la Cartuja hasta el Alamillo, nos surte de la ilusión realista de ver cumplidos los proyectos. Son piezas que componen el modelo de una Sevilla avanzada que ha de extenderse por este y por el otro trayecto fluvial al resto de la gran ciudad. En fin, nuestro río como eje de futuro. ¿Por qué el atractivo de la corriente de agua para aglutinar en torno de sí buena parte de las opciones de una Sevilla avanzada?. Razones históricas, y de índole paisajístico sin duda. Pero además de eso, el agua y lo ambiental, son hoy valores fundamentales tanto para el atractivo de un lugar como para la localización de nuevas áreas de oportunidad. La calidad ambiental es por tanto, no sólo una aspiración para las sociedades avanzadas, sino además, un elemento de competitividad. En este sentido, la creación de una gran empresa medioambiental, la nueva EMASESA, metropolitana e integral, es un reto ambicioso que Sevilla y su provincia deben afrontar inmediatamente. Hemos trazado dos ejes centrales de la Sevilla avanzada: la conformación de ese espacio extenso que precisa de armonización y articulación, que es el área metropolitana de Sevilla, y ese camino vivo que es el río Guadalquivir, que no por casualidad ha sido vía de civilización y desarrollo, y ahora a de ser el camino por el que nuestra ciudad se adentre en este siglo.(Conferencia en el Foro Antares en 2001)

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1 comentario

  1. […] de emisión del programa. ¡Desde Giralda TV os animan a participar si tenéis algún grupo!. Sevilla, el Río y yo (2001) El Mundo.JUAN […]


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