Catedral de Sevilla: la Magna, salvada

La exposición «”Aedificare, evangelizare, servare”. Cinco siglos de arquitectura en la Catedral de Sevilla» es el colofón del convenio que la Fundación Caja Madrid y el Cabildo Metropolitano firmaron en 2002 y por el que se han llevado a cabo la reestructuración de las archivos arzobispal y capitular y la restauración de la fachada de Poniente de la Catedral junto con las fachadas y azoteas de la Parroquia del Sagrario, obras que finalizaron el pasado julio.

El presupuesto total de estos trabajos es de 4.222.300 euros, de los que la Fundación Caja Madrid aportó 2.103.575,92 euros. En la Sala Capitular de la Catedral tuvo lugar ayer la inauguración de la muestra. El deán de la Catedral, Francisco Ortiz , condujo el acto. El presidente de Caja Madrid, Rodrigo Rato, destacó la apuesta de Caja Madrid por la conservación del patrimonio histórico, artístico y cultural. Dijo que los bienes culturales «tienen un valor intangible, heterogéneo, no son son renovables y tienen ciclos más allá de la vida humana», y apuntó que según las investigaciones realizadas por Caja Madrid con la Complutense de Madrid en 2007 el impacto turístico del patrimonio ascendió a 50.000 millones de euros, mientras que el gasto público fue de 1.600 millones de euros.

En Andalucía la Fundación Caja Madrid ha aportado 6,3 millones de euros para la restauración de la Capilla Real de Granada, la Santa Cueva de Cádiz, la Iglesia de San Miguel de Jerez; el convento de Santa Clara de Córdoba, el Santo Cristo de Málaga y Santa Isabel de Granada. El alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, destacó el maravilloso aspecto que presenta la fachada de Poniente de la Catedral, e invitó a que se comparase con el negro que lucía antes. Se felicitó porque la fachada «no la van a tener que limpiar en mucho tiempo porque la ciudad ha optado por el desarrollo sostenible» aludiendo a las bondades de la peatonalización.

El arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, agradeció a Caja Madrid su generosidad, destacó el apartado evangelizar de la muestra y se refirió a la perspectiva catequética de los monumentos, ya que durante siglos sólo los ilustrados podían llegar a los textos sagrados y para el pueblo iletrado las catedrales «eran la biblia en piedra, madera y metal donde aprendían las verdades de la fe». Apuntó que siguiendo las directrices de Juan Pablo II y Benedicto XVI para la nueva evangelización, la Catedral se convierte en instrumento «para llegar a Cristo a través de la belleza».
Alfonso Jiménez, maestro mayor de la Catedral, que guió luego la visita a la muestra , señaló que ésta no es artística sino didáctica. La primera parte se dedica a la fabricación del edificio gótico (siglos XV y XVI); la segunda, de 1755 a 1992 a la purificación estilística, musealización y restauración tradicional de sus formas (siglos XVIII, XIX y XX), y la tercera a la conservación (siglos XX y XXI).

La pieza más importante es el original del mapa, también llamada la copia, de Bidaurreta, la primera representación técnica conocida de la Catedral. La han cedido las clarisas de Oñate en cuyo monasterio está depositada y no se sabía que era de Sevilla. Un secretario lo catalogó como «plano de la Santísima Trinidad de Vidaurreta». Le habló de este mapa a Alfonso Jiménez, Begoña Alonso, profesora de la Universidad de Cantabria, que la encontró en Oñate. Junto al mapa, una copia en facsímil muestra como viajó cosido. También destaca por su importancia un ex voto del Santuario de Consolación de Utrera que es una carraca, el barco donde llegaban a Sevilla los materiales de construcción procedentes de El Puerto de Santa María. Esta maqueta no es la original que al parecer se perdió cuando se hizo esta copia en 1932.
Al acto asistieron, entre otros, el vicario general, Tedoro León, miembros del Cabildo, Francisco Herrero, presidente de la Cámara de Comercio, y el director del IAPH, Román Fernández Bacas. (La Catedral se muestra a sí misma tras las obras de restauración/ Cinco siglos de arquitectura en la Catedral de Sevilla/Gloria Gamito/ Sábado 20 de Noviembre de 2010 /ABC).

La exposición, que se abrió al público el pasado lunes 22 y estará abierta hasta el 6 de febrero, está ubicada en el Trascoro de la Catedral. Tiene una extensión de 600 metros cuadrados y la componen 80 piezas. Se estima que será visitada por 125.000 personas.

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