Lucera


Gilda daba la vuelta a la Plaza de España sola. Era una buena burra, al igual que Platera. Ahora Lucera es la encargada de tirar del Cochecito Lerén. No tiene la habilidad de sus antecesoras, pero su pelo cano hace las delicias de los niños. Aunque muchos no se lo crean, lleva años trabajando en la Plaza de España. Y es que el burrito, la calesita o el Cochecito Lerén de la Plaza de España nunca desaparecieron. Sólo se quedaron en casa durante la obra de restauración, pero ya han vuelto al ruedo de nuevo.

¿Y por qué creían muchos que el burrito de la Plaza de España había desaparecido? Quizás porque Lucera sólo sale a la plaza los fines de semana y siempre y cuando no llueva ni haga mucho frío o calor. Tampoco le gusta mucho el ruido, así que cuando en el monumento de Aníbal González hay un evento cualquiera, como una concentración de coches, se queda en el establo. Le molesta la contaminación acústica, así como que ocupen su espacio.
El día de la reinauguración de la Plaza de España, el pasado domingo 17, no pudo pasear a los niños hasta las 4 de la tarde porque la aglomeración de gente y, sobre todo, la protesta laboral impedía su tranquilo tránsito por el semicírculo de la Exposición Iberoamericana. Los agentes de la Policía Local así se lo recomendaron. ¿Y dónde vive Lucera? Junto a la torre Sur de la Plaza de España. En las instalaciones de la Fundación Forja XXI existen dos pequeños establos que dan cabida a Lucera, la burrita moruna, y a su compañero el caballo Méndez, del tamaño de un poni. Éste trabaja, como siempre, en la Plaza de América.

Y es que, aunque poca gente lo sepa, allí mismo vivieron sus antepasados. Desde 1929, el Cochecito Lerén duerme junto a la Plaza de España. Es más, el carro del que tira Lucera ahora es el original, el de 1929, y de hecho su restauración requirió la intervención de un artesano. Todo ello para que el Cochecito Lerén no se pierda (ese que algunos dicen que estaba en la plaza de Oriente de Madrid y en la plaza de Mina de Cádiz). Eso sí, algo ha cambiado: los niños de 1929 sabían llevar las riendas de una calesita, así que daban solos su paseo por la Plaza de España. Entendían de animales, no de videojuegos. Ahora, las riendas las llevan los mayores.

Antonio Romero, José Manuel Tirado y Francisco Ariza forman parte de la familia que ofrece este servicio tan tradicional como las barcas de remo de la Plaza de España. El padre de José Manuel obtuvo la concesión del servicio de otro familiar en 1990 y desde entonces ellos son los encargados de que el burrito no se pierda, según cuentan.

Todas las tardes José Manuel da de comer a Lucera, que ronda los nueve años de edad. Está cuidada “como una reina”. La burra pasa todos los controles veterinarios pertinentes, tiene chip de identificación y un menú muy controlado. Al igual que su aseo. Durante el paseo, la escoba y el recogedor van en el carro para recoger sus excrementos, ya que Lucera no tiene ni quiere dodotis.

Desde que viaja con niños no ha sufrido ningún accidente, si bien tiene un seguro por si algún día un pequeño se cae o el carro tiene algún percance.

Antonio Romero cuenta que son parientes de cocheros de caballos, que quieren seguir con el negocio y ofrecer el mejor servicio. Para ello, lo primero es darse a conocer. Una web hará parte del trabajo en breve. Lo segundo, salir también los días entre semana.

“Tenemos licencia para trabajar en la Plaza de España y en la de América. Pagamos nuestros impuestos en la Delegación de Hacienda, unos 400 o 500 euros, y tenemos seguro de responsabilidad civil. Todo en regla. Es una concesión desde 1929”, aseguran. Eso sí, tienen una queja: “Durante la obra no pudimos trabajar” y el Ayuntamiento “ni nos dio ni nos quitó nada”.

Desde que el euro desbancó a la peseta, subirse en el burrito o Cochecito Lerén (como reza en su cartel) y dar una vuelta por la plaza vale dos euros por niño “desde hace 10 años”. “El domingo de la inauguración nos felicitaron muchas madres. Es un trabajo duro porque estamos al aire libre haga frío o calor y haya más o menos turistas”, explica José Manuel, quien añade que algunos fines de semana trabajan con colegios concertados, pero que lo normal es que sean los turistas los que se suban al carro.

Lo que está claro es que muchos padres nostálgicos y muchos niños agradecerán que Lucera vuelva a revivir esta estampa de la Sevilla más tradicional.

Lucera vuelve al tajo /N.Jiménez

Fotos de Eva

 

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