Carta a una hija

Carta a una hija : escrita por José Sánchez

Llevaba tiempo esperando este momento hija mía, y hoy es uno de esos días en los que me apetece entrar en tu habitación, llena de sueños, ilusiones y esperanzas y hablarte de la vida, de sus gentes y de mis ojos, unos ojos que ganan en memoria pero pierden en visión, que ganan en picardía pero pierden en juventud, unos ojos que ya no atisban el horizonte cuando miran hacia delante pero que si miran para atrás… ¡Ay hija, si mirara para atrás!
Siéntate un rato conmigo y deja que te cuente un trocito de la vida, de mi vida y de tu vida, y comprenderás, que hay momentos tan simétricos en las vidas como el primer beso, la primera caricia o el primer llanto.

La vida no es buena ni mala, la vida es un camino que como diría un paisano, se hace al andar, y no importa el vehículo que utilices, ni la velocidad a la que vayas, porque lo importante nunca fue el destino, a donde todos llegamos, sino el camino en sí.
Por eso no te empeñes en correr porque pudiera llegar tu destino antes de tiempo y no te pares en seco, porque el mismo paisaje vicia, empobrece y hace a las personas simples, sino anda, anda y corre pero sobre todo observa.
Observa porque cada detalle que observes es importante, y no te frustres porque no puedes observarlo todo, ya que eso nos pasa a todos, sino céntrate en aquello que observaste y dale el valor que tiene, ni mayor ni menor que el de los demás, simplemente el suyo.
Cada aprendizaje es como una herramienta que vas echando a una mochila, una mochila que cuando menos lo esperes la necesitarás para cruzar un desierto, arreglártelas solo o luchar con alguien.
Un camino que nunca fue fácil porque nosotros lo hicimos difícil con intereses absurdos, envidias, rencores, pensamientos y millones y millones de habladurías.
Un camino en el que a veces tendrás que pasar de puntillas y otras veces haciendo ruido, pero recuerda, siempre pasando.
No te dejes engatusar por los buhoneros y mucho menos por los amigos de la ética de bolsillo, porque su único destino en el camino no es otro que entorpecer el camino de los demás.
Créeme hija mía, hay gente mala, muy mala, malísima, capaces de hipotecar sus almas con un propósito concreto, y aunque intentes huir de ellos, o aunque no quieras que se acerquen, lo harán porque tu simple presencia puede llamarles la atención.
Hasta tendrás que mirar a más de uno de frente y, al principio, temerás y correrás, después te enfrentarás y perderas una y otra vez, y cuando menos lo esperes, llegará una victoria que alimentara tu confianza hasta que lo hayas conseguido y por fin seas adulta.
Nada es gratis, todo tiene un precio, ya sea en papel, moneda o cama, acostúmbrate a pagar, a no deber nada a nadie, a que tus favores sean sinceros o persigan un interés justo y nada pernicioso para nadie, vive y deja vivir.
Eres libre de pensar como quieras y de hacer lo que quieras, pero recuerda que no hace mucho tiempo eso no fue así, que mi bisabuelo fue fusilado por el despecho de una mujer, que mujeres como tú no podían pedir un préstamo sóla y que sóla no podías estar con mas de 35 años.
Hoy los tiempos parece que cambiaron pero recuerda que muchas mentes aún no, y para nuestra desgracia, la desgracia de los pobres, esas mentes ocupan la silla de la abogacía, o la jefatura de grandes comisarías, y piensa que sus hijos creen lo mismo que sus padres, y estudiarán medicina o serán profesores, porque para ello compran títulos universitarios en esas universidades privadas donde el crédito toma su completo significado.
Y perdurarán en el tiempo hasta que te topes con alguno de los que te estoy nombrando y no te juzguen por la balanza equilibrada y ciega de la justicia, ya que la justicia está con Dios en algún lugar remoto, lejano y desconocido, sino por la subjetividad y los prejuicios que día a día, año tras año han ido mamando y mamando de sus padres y de esos círculos en los que, sinceramente, me gustaría que estuvieras, pero, aunque sea la opción más dolorosa, vieras con mis ojos.
El dinero es sólamente eso, dinero, no te bases en él porque cuando no lo tengas será tu perdición, intenta vivir la vida pero no olvides aprender a sobrevivir, porque en algún momento de tu vida lo necesitarás, créeme que sé de lo que estoy hablando.
Compra lo que quieras no lo que te digan amigos, familiares o una enorme maquinaria industrial creadora de falsas necesidades, falsos deseos y estupideces varias, orientadas a que la última gota de tu sudor, vaya destinado a la compra de eso que sabes que tienes, que nunca has usado y que por supuesto no tienes donde meterlo, como a tu padre.
No te dejes engatusar por esa enorme maquinaria ni por el hombre o los hombres, que es aún peor, el único animal del mundo capaz de conseguir denigrarse, autodestruirse o lo que es peor, destruirte.
No permitas que cualquiera encalle en tu puerto del deseo, sé mujer y elige que para eso llevas el timón, date a valer, que el valor no lo dan unos ojos bonitos ni una sonrisa perfecta, sino tu carácter, tu personalidad y tu forma de ser, y no busques medias naranjas porque nunca fuimos naranjas sino cerezas ya que las medias naranjas sin la otra media se pudren, porque ese no es el sentido del amor verdadero, las cerezas, en cambio, perduran con toda su integridad, su belleza y su independencia y están unidas por un tallo que es el amor, un amor que une pero no ahoga, un amor que si no te ha tocado, pues eres una sóla cereza igual de bella que las demás, una cereza que, si la otra está podrida, no se deja podrir.
No seas media de nada y se entera de todo cree en el amor y no en los príncipes, en la independencia y no en la soledad, en la sonrisa y no en la burla, en el trabajo y no en el esclavismo, en la palabra y no en los contratos, en los hechos y no en las palabras, en los hechos y no en los contratos…
Cuídate, sé feliz, que no es poco, y sigue tu camino, espero que ahora lo veas todo un poco menos claro, porque la clave no está en conocer el camino sino en conocerse a uno mismo.
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1 comentario

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