Sevilla: un año por delante

Si el tiempo es oro, como se dice, perderlo sería un derroche absurdo. Sevilla, una ciudad en plena transformación, sabe bien lo que es aprovechar el tiempo: el tiempo de avanzar, el tiempo de progresar, el tiempo de cambiar, el tiempo de mejorar.

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Cuando hace unos meses se conoció mi decisión de culminar con este mandato mi etapa de alcalde, no pude por menos que volver la vista atrás y contemplar, con íntima satisfacción, como éste ha sido un tiempo pleno, bien aprovechado por la ciudad, un tiempo rico en proyectos y realizaciones colectivas. Una buena época para Sevilla.
Pero, inmediatamente, y despejando toda sombra de melancolía o relajación, contemplé cómo por delante se extiende el cuarto año de este mandato que la ciudadanía nos encomendó, y esa es una gran porción del tiempo que nos dieron para cumplir nuestros compromisos con la ciudad. Si  todo el tiempo de gobierno tiene su valor, el cuarto año de mandato es, por definición, el más importante de todos. Muchas de las tareas en las que se trabajó durante los años anteriores encuentran ahora su culminación. Y muchos de los proyectos que se consensuaron, diseñaron y planificaron, tienen ahora también su inicio.
Baste recordar algunas de las cosas que Sevilla vivió en el cuarto año del anterior mandato municipal: en esos doce meses se terminaron la peatonalización de la Alfalfa, la Plaza Nueva, la Avenida y la Puerta de Jerez. El metrocentro empezó a circular en pruebas. También se entregaron 2.400 VPO, se terminaron las obras y el parking de José Laguillo, se inauguró la comisaría de Sevilla Este,.. y también en ese año dieron comienzo las obras del carril bici, se adjudicó el servicio de alquiler de bicicletas, se iniciaron las obras del Paseo de la O, las de Ranilla, las del Polígono de Arte Sacro, las de Metropol Parasol,…. Fue un año intenso, y clave para el modelo de ciudad.
De igual modo, el cuarto año del actual mandato será también un año de culminación de gran parte de las cosas que hemos emprendido como ciudad, y de inicio de otras tantas en las que hemos trabajado mucho. La Encarnación tendrá su mercado en septiembre y el edificio podrá usarse en el primer trimestre del próximo año, la Plaza de España volverá a estar como la soñó Aníbal González para principios de octubre y, antes, este mismo verano, podremos estrenar la nueva zona recuperada para los sevillanos en la Avenida de Isabel la Católica. También en octubre tendremos el Metrocentro hasta San Bernardo, con el primer intercambiador de transportes de la ciudad al servicio de todos. El nuevo Palacio de Congresos en Fibes, esa gran oportunidad de promoción económica de Sevilla, estará a principios de año. Y los pasos subterráneos de Bueno Monreal y los Arcos los tendremos en los primeros meses de 2011, un salto cualitativo importante en la movilidad de Sevilla. También vamos a culminar los proyectos turísticos: el Muelle de Nueva York, la recuperación de los bajos de Marqués del Contadero o el Museo de la Cerámica de Triana, que estará en la próxima primavera, el inicio de las obras previas líneas 3, 2 y 4 del Metro. La vida cotidiana de la ciudad y la mejora de las infraestructuras básicas están también en la gestión de este año: los mercados, las zonas verdes, los parques, los barrios, las plazas, las bibliotecas, los centros cívicos y de convivencia, los aparcamientos…
Por eso, se equivoca quien quiera ver en éste un tiempo residual. Si los socialistas dejáramos de aprovechar cada minuto disponible para transformar la realidad, dejaríamos de ser socialistas.  Sevilla, a pesar de las dificultades que nos impone la crisis económica que estamos sufriendo, es una ciudad con enormes posibilidades. Una ciudad en la que la gran mayoría ciudadana ha demostrado ser de mentalidad avanzada y progresista, ha demostrado que ésta es una ciudad que puede cambiar, que quiere cambiar a mejor, y que sabe cómo hacerlo. Que no hay miedo alguno a las consignas derrotistas, al quietismo que quiere imponer su visión estrecha. No hay miedo alguno a seguir transformando la ciudad para legar a nuestros hijos e hijas una ciudad mucho mejor que la que recibimos. En Sevilla ahora, y por muchas razones, es hora de ampliar las miras, no de estrecharlas. Y eso es lo que haremos. La ciudad no se puede ni se va a parar, porque si un reloj se para, lo que hace es acumular cada vez más retraso. Desde el Gobierno municipal de Sevilla se seguirá cumpliendo el compromiso de seguir transformando la ciudad.

Y entre esas razones hay una que para mí es personal y políticamente una prioridad: ser capaz de conseguir que otro socialista me suceda al frente de la Alcaldía de Sevilla, para que con fuerzas renovadas y nuevas buenas ideas, siga impulsando este gran proyecto colectivo que es la Sevilla que avanza.

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1 comentario

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