Fernando Arenzana y Sevilla

images 

Fernando Arenzana Seisdedos. Jefe en el Departamento de Virología del Instituto Pasteur en París

Su vida ya se divide en dos partes iguales: los primeros 27 años al calor del hogar de su familia sevillana, y los 27 que lleva en París dedicado a la inmunología en centros de investigación médica de primer nivel mundial. Obsesionado por atajar los efectos del virus del sida, tranquiliza sobre la evolución de la nueva gripe. (…)

Nació en Sevilla en 1954. Casado con una francesa, también médico, tienen dos hijos varones nacidos en Francia y con doble nacionalidad, estudian ahora ingenieria mécanica y bachillerato. Fernando Arenzana vivió su primera infancia entre El Madroño y Huévar, y de los 5 a los 13 años estuvo en Salamanca, para volver a Sevilla. Mudanzas a rebufo de su padre, médico, casado con una estudiante de enfermería que se dedicó a la crianza de cuatro hijos. Fernando estudió en los Maristas en Salamanca y en Sevilla. 
 
–¿Qué le llevó a la medicina?
–Fue una pasión temprana. Quizás al principio el ejemplo de mi padre, que destilaba amor por su profesión y lo practicaba con tanto brío como abnegación. Luego , sin duda, la ciencia médica, la curiosidad por aprehender el funcionamiento normal y patológico del organismo. Me decanté pronto por la medicina molecular. 
–Recuerdos de infancia y adolescencia que pesen en su memoria.
–Conservo un recuerdo imborrable de mi estancia en el colegio de Salamanca. Aún me parece mentira haber conocido un colegio donde todo era excepcional para la época: el profesorado, las instalaciones educativas y deportivas e incluso un ambiente de discusión y de tolerancia entre profesores y alumnos que no volví a ver en mucho tiempo. Y ahora que llevo la mitad de mi vida fuera de Sevilla, la memoria me trae a menudo el recuerdo de aquellos días de verano en Huévar, en los que disfrutaba pasear en bicicleta aspirando el olor de las chumberas y de las higueras, en el silencio sepulcral que imponía a todo y a todos el sol y el solano de estas tierras.
–¿Por qué no se quedó a trabajar en los hospitales de Sevilla que le propusieron un trabajo?
–Tenía la idea de adquirir una formación en el extranjero. Me interesaba la immunología y había hecho pediatría. El mejor lugar del mundo para combinar las dos estaba en el Hospital Necker-Enfants Malades, de París. Fueron los pioneros en el tratamiento de las deficiencias congénitas del sistema immunitario (los niños burbuja). Hacia allí me dirigí, mi amigo Antonio Núñez me ayudó a concretar la decisión, en enero de 1981, el año de Tejero y su pucherazo, y el de la llegada al poder de los socialistas en Francia con Mitterrand. (…)

Juan Luis Pavón | Diario de Sevilla/

Anuncios

Deja un comentario

Aún no hay comentarios.

Comments RSS TrackBack Identifier URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s