Sevilla y la Pepa

 

constitucion 1912

En nuestra ciudad fue gestándose, como una necesidad imperiosa, la urgencia de promulgar una Constitución, una vez convocadas las Cortes para ello, como puso de manifiesto la proposición del aragonés Calvo de Rozas, realizada el 15 de abril de 1809:

Debe el español saber desde ahora que no lucha tan gloriosamente con el invasor de su Patria para volver a poner su independencia, tan caramente rescatada, a la libre disposición de una Corte caprichosa, de un favorito ambicioso o de las cualidades personales de un soberano… Persuadido de estas consideraciones, y para que desde este momento conozca el público cuáles son nuestras intenciones, siento que conviene resolver, por punto general, que se hará una reforma en todos los ramos de la Administración que la exigiesen, consolidándola en una Constitución que, trabajada con el mayor cuidado, será presentada inmediatamente que las circunstancias lo permitiesen a la sanción de la Nación, debidamente representada.

También de Sevilla partió la idea de crear una Junta Suprema Central  que ocupase el vacío de poder legítimo tras los acontecimientos de mayo de 1808. El 16 de diciembre de este año se instaló en Sevilla esta Junta Suprema Gubernativa del Reino, formada por los representantes designados por las juntas provinciales.  De este modo se aprovecha la situación para uniformar la organización político-administrativa del Reino, adelantándose así a la política centralista emanada de las Cortes de Cádiz.

Entre 1808 y 1810 la Junta Central Suprema ubicada en Sevilla desarrolló una intensa tarea legislativa, que allanó el terreno a las futuras Cortes. Se debatió y legisló sobre su composición, sistema de voto, régimen de las sesiones, etc. e incluso se discutió sobre el modelo de Constitución que más convenía a España –seguir la tradición española que suponían las leyes fundamentales del Reino o elaborar una nueva legislación de nuevo cuño-. En este sentido, Jovellanos –reformista ilustrado- se erigió en representante de la primera opción, mientras que liberales de la talla de Calvo, Quintana, Argüelles o Ranz Romanillos, optaron por la segunda vía.

Como resultado tenemos varios proyectos constitucionales en Sevilla previos a la experiencia gaditana, de manera que cuando se elaboró la Constitución de 1812, ya se había recorrido un buen trecho. Un ejemplo de ello sería el bosquejo de Constitución liberal redactada por Álvaro Flórez Estrada titulado, Constitución para la Nación española presentada a S. M. la Junta Suprema Gubernativa de España e Indias, en 1 de noviembre de 1809 (publicado en Londres poco tiempo después).

 

En definitiva, el papel de Sevilla en este periodo pre-constitucional antes de la eclosión de Cádiz fue muy importante para entender el proceso reformador y la construcción de una nueva Nación española. El gran esfuerzo legislador de las Cortes gaditanas tiene su origen y su precedente inmediato en el trabajo desarrollado en Sevilla como fue el decreto de la Junta Suprema Consultiva del Reino de 22 de mayo de 1809 sobre restablecimiento y convocatoria de Cortes al objeto de que “las fuentes de felicidad pública, quitados los estorbos que hasta ahora las han obstruido, corran libremente …”

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