Sindicatos

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Sevilla es una  ciudad en la que, desde antiguo, se ha luchado mucho y bien por los derechos de los trabajadores. Y aquí ,  los sindicalistas  han contribuido, y deberán seguir haciéndolo, a la construcción de un modelo más justo y solidario de sociedad. Estamos en un momento de grave crisis económica y  todos hemos de darlo todo por superar esta grave situación. Cada uno desde su respectivo ámbito de responsabilidad. Ahora mismo es la prioridad número uno: combatir el desempleo. Precísamente en este momento, el gobierno de la nación ha confiado acertadamente en los ayuntamientos como la administración del estado que mejor y más rápidamente puede transformar inversión pública en empleo. Sencillamente, inversión local para combatir la crisis global. En este momento, más que nunca, es clave el reforzamiento del sector público.

Porque esta crisis está incinerando un buen conjunto de tópicos económicos, verdades a medias y mentiras completas que habían ascendido, por mor del pensamiento único (y de los “intereses únicos” también), al altar de los dogmas económicos. Ahora está claro que el estado SÍ debe de intervenir y de ejercer control en el sistema económico; SÍ se puede mantener un déficit público razonable; SÍ debe de existir un importante sector público. Frente a estas recetas de progreso, existe otra propuesta para abordar la crisis. Ya lo hemos oído claramente de voz de uno de los principales pensadores de la fundación FAES. Frente a la apuesta por la inversión, el sector público y la protección social, la opción “neocon” que propone desregular el mercado, congelar el gasto público, el salario mínimo interprofesional y las pensiones. Y con ese eufemismo de “reformas laborales”, flexibilizar el despido de los trabajadores. Es decir, las viejas recetas de siempre, que se exhiben tanto en tiempos de bonanza como en tiempos de crisis. Que lo mismo sirven para el dolor de cabeza que para el infarto de miocardio. Y, lo que es pero, que ha estado en el origen de la crisis global. Ahora afortunadamente, en nuestro país no gobierna la derecha. Por lo cual no hay riesgo de decretazos, ni de aprovechar las circunstancias para recortar derechos. Al contrario, ahora es el momento, de generar empleo, de aumentar las inversiones públicas y el gasto social, de introducir confianza en la economía y de ayudar a las pequeñas y medianas empresas en apuros. Es el momento de hacer todo lo posible por el empleo.

El papel de los sindicatos es clave en esta coyuntura, y creo que lo están haciendo bien: vigilantes con los derechos de los trabajadores, con trabajo o en situación de desempleo. Creo que hoy las fuerzas sindicales españolas  están dando un ejemplo de responsabilidad, de sentido común, de apuesta por el interés general, que ya quisieran para sí aquellos que siempre se han proclamado “salvadores de la patria” (la patria de sus cuentas corrientes), y pretenden aprovechar cualquier momento para desmontar los derechos de los trabajadores.