'Si se hubiera mantenido el tráfico se habría perdido parte de la Catedral'

Nicol Jiménez
El Correo de Andalucía
Entrevista a D. Miguel Ángel Fernández.
Organizador del IX Congreso Internacional de Rehabilitación

El IX Congreso Internacional de Rehabilitación del Patrimonio reunirá en Sevilla los próximos 8, 9, 10 y 11 de junio a los más importantes restauradores del mundo. El organizador del evento, Miguel Ángel Fernández, fue recibido por el alcalde para ultimar detalles.

–¿Cuántas personas asistirán?
–Entre 500 y 700 personas y, entre ellas, las más distinguidas del mundo de la restauración, como los encargados de la rehabilitación de la Capilla Sixtina, La Última Cena de Leonardo o el moderno Centro Histórico de Nueva York. El plenario del congreso estará en la Cartuja, en la Escuela de Ingenieros, y habrá seminarios en el Alcázar, el Instituto Andaluz de Patrimonio, la Fundación Fidas, la Diputación y el Colegio de Aparejadores.

–¿Cómo calificaría la labor de conservación en Sevilla? ¿Hay deficiencias?
–Deficiencias se ven siempre. El problema es el criterio con el que se interviene. Cuando hay problemas es porque faltan interlocutores. El caso más singular es el de Santiago de Compostela, donde las decisiones sobre el Centro de la ciudad las toma un consorcio formado por Ayuntamiento, Estado, Iglesia, Universidad, instituciones culturales y también comerciantes, hoteleros… Los riesgos de una intervención son mínimos cuando la decisión no es unilateral. Mientras más interlocutores, menos problemática es la actuación.

–¿Es compatible conservación e innovación?
–Sevilla necesita también de esa innovación, es la tendencia actual. No se puede conservar a ultranza sólo por conservar. Hay que usar la conservación para innovar. Hay que dar nuevos usos a nuestros monumentos o costumbres, hay que ser flexibles siendo respetuosos. El congreso de Sevilla será el primero de los nueve realizados que quiere hablar de innovación.

–¿Qué opinión le merece la restauración de El Salvador?
–Es espectacular. Han salvado una joya del Barroco de las que he visto pocas. El trabajo fue ejemplar.
–¿Y el cambio del Centro de Sevilla tras la peatonalización?

–Desde el punto de vista patrimonial el valor más relevante no es la forma ni la materia, sino el espacio. La alteración de ese espacio supone ir perdiéndolo. Le otorgo dos visiones. Una en positivo porque se ha eliminado el tráfico rodado por la Avenida, lo que ha sido gratificante para uno de los monumentos más importantes del mundo. Ha sido una decisión valiente desde el punto de vista político, pero fue a costa de la alteración del espacio. Es la visión negativa.

–¿Se refiere a los postes y las catenarias del tranvía?
–Sí, pero siendo sincero y honesto, creo que es más importante lo primero que lo segundo, ya que los postes, las catenarias y las farolas de ahora son reversibles en el tiempo. Ya hubo tranvía y se quitó. Si se hubiera mantenido el tráfico, Sevilla habría perdido parte de la Catedral. Fue un acierto, lo del tranvía no tanto, pero aquí tenemos el choque de la innovación. Es igual que el que plantea que en una catedral no se puede poner un ascensor. ¿Y quién dice que no? Se entendería perfectamente que el ascensor es del siglo XXI y que está para facilitar el acceso a personas que lo necesitan. Es más, se conocerá mejor la catedral teniendo este tipo de accesibilidad. Cuando no sirva, se quitará. Hay que ir hacia la innovación desde el respeto, no alterando las cosas de por vida.

–¿Está al tanto de cómo marcha la rehabilitación del Palacio de San Telmo?
–Es uno de los edificios que nos gustaría visitar en el congreso. No es una intervención a la ligera. Tiene que retomar el valor que tenía. Lo ideal es que tenga su médico cuando lo restauren. Se debe promover que los edificios tengan conservadores, que a cada inmueble se le asigne su médico.
Invertimos cantidades astronómicas en conservar y restaurar, se acaba la obra y no nos dedicamos a mantener. Es el problema que tenemos en España. Con los conservadores se evitaría que a lo largo del tiempo se produzca lo que ya estamos acostumbrados, que cuando ya el edificio dice que no puede más haya que invertir grandes fortunas.

–¿A quién premiará este año el Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio?
–Serán distinguidos el Consejo de Hermandades y Cofradías, por la labor en el mantenimiento del patrimonio histórico, y el arquitecto Pedro Salmerón Escobar.

 

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