Gabilondo,hoy

“Tenemos un problema, un gran problema: la desunión a propósito del terrorismo está llegando a extremos desoladores”

Noticias Cuatro – 30/01/2008 – 21:25

“Tenemos un problema, un gran problema: la desunión a propósito del terrorismo está llegando a extremos desoladores. Hoy, al cumplirse el décimo aniversario del asesinato del concejal sevillano Alberto Becerril y su esposa, obra de ETA, se han producido escenas como esta; la familia de los asesinados y sus reproches al alcalde, socialista.

Esto es muy triste, pero hemos de añadir: y muy injusto, y muy inducido, y trabajado con demagogia para construir un relato de buenos y malos que está haciendo un daño incalculable, y que no se sostiene en la razón. Cuando el matrimonio fue asesinado gobernaba el PP, pero nadie reprocha nada al PP (y así debe ser). Los que gobernaban cuando fueron asesinados son recibidos con aclamaciones por familiares y amigos de la familia. Los actuales gobernantes, que no tenían ninguna responsabilidad, se han convertido en el chivo expiatorio. Cuando gobernaba el PP, ETA mató a 86 personas; 25 en su primera legislatura y 43 en la segunda. Y los islamistas radicales a 192 en el 11M. Sin embargo, el PP alardea de haber ganado la batalla a los etarras. Cuando gobierna el PSOE, ETA ha matado a 4. Y el PP le acusa de fracasar en la lucha antiterrorista. Las víctimas del terrorismo con más fuerza simbólica son el asesinado Miguel Ángel Blanco y el secuestrado Ortega Lara, ambos víctimas de ETA cuando gobernaba el PP. Y el PP los considera sus trofeos. Zapatero no tiene, por suerte para todos, demasiadas víctimas que exhibir. Pero eso no le sirve para acreditar eficacia. La eficacia, al parecer, no tiene que ver con el número de muertos. Es algo que uno decreta, luego hay que repetirlo muchas veces. Mayor Oreja se hizo querer por su actitud en los funerales, los muchos funerales a los que tuvo que asistir. Rubalcaba no tiene apenas funerales en los que mostrar su pesadumbre. ¿No deberíamos preguntarnos dónde se demuestra la eficacia antiterrorista? ¿En los funerales? ¿En las manifestaciones? ¿O impidiendo atentados?. La unidad que añoramos será imposible mientras no se recupere la racionalidad, y es urgente hacerlo.”

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Seville,a city for people

In the prologue of his book entitled “Invisible Cities”, Italo Calvino says that “cities are
a variety of many different things: memories, desires and signs of a language. They are
places for barter (…), not only with commercial products but also with words, wishes
and memories”.
This must be our primary goal. We must make the city of Seville a platform for sharing
ideas, feelings, future projects… This is the challenge we face for this public space that
we all share and refer to as “city”, and this -especially in the case of Seville- requires
restoring and preserving our wealthy urban, cultural and architectural heritage -the
legacy we will leave for future generations.
“Seville, a city for people” is the motto we have chosen for the set of measures that were
taken in our city after the approval of Seville’s Strategic Plan in 2003 and the subsequent
Urban Development Plan. These strategic actions are mainly aimed at transforming the
transport system and revitalizing public spaces in the old part of the city.
Our cultural historic heritage and our memories are the key to the new urban plan we
are developing for the city of Seville -the dream we are all building to improve both as
citizens and as a society. Seville’s local authorities have resolved that this heritage will
continue to be at the disposal of the people of Seville because we are aware that making
use of these services, in this case, guarantees the preservation of our most valuable
cultural heritage.
Nevertheless, we also realise that the restoration of buildings is not enough. The only
way we can preserve our heritage is by completely changing the manner in which we
enjoy and make use of our city and, above all, the manner in which we make use of our
monuments and historic sites.
Seville -and any one taking a walk through the old part of the city can easily confirm this-
has firmly adopted this new urban concept. Seville’s local authorities have implemented
and promoted these urban measures but the merit actually lies in the people of Seville,
the majority of whom have supported the access system to the central district and the
new housing model -a model according to which pedestrians, transport sustainability
and the preservation of our environment are the key elements to the city of Seville.
This new urban concept, which has succeeded thanks to the support provided by the
people of Seville, is now a reality.

El amor está en lo que tendemos

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El amor está en lo que tendemos

(puentes, palabras).

El amor está en todo lo que izamos

(risas, banderas).

Y en lo que combatimos

(noche, vacío)

por verdadero amor.

El amor está en cuanto levantamos

(torres, promesas).

En cuanto recogemos y sembramos

(hijos, futuro).

Y en las ruinas de lo que abatimos

(desposesión, mentira)

por verdadero amor. 

JOSÉ ÁNGEL VALENTE

¿"Ignominia oficialista" en enero de 1999?.¿De quién?.

“Tengo delante la esquela mortuoria, grandecita, modelo 4, que ponen el Ayuntamiento de Sevilla y la oficialista Fundación Jiménez Becerril en el décimo cabo de año de su muerte. Y lo dice bien clarito: «Fallecieron en nuestra ciudad, víctimas de atentado». ¿Atentado de quién?.” ( Antonio Burgos, ABC).

A continuación la esquela de Enero de 1999 con Alcaldía del PP:

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Y Javier Rubio  hoy  en EL MUNDO de  Sevilla.:

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El triunfo de la memoria

Juan Luis Pavón. Diario de Sevilla.

EL cambio climático suaviza la cuesta de enero, pero a muchos sevillanos nos aflora cada 30 de enero aquel frío que hace diez años nos encogió el corazón más que el viento polar. La democracia derrota cada día al crimen de Don Remondo con el triunfo de la memoria y con la educación en paz. La muerte de Alberto y Ascensión fue inútil para los etarras, pero no fue en vano para arrinconarles. Hoy es el Día Internacional Escolar de la Paz y la No Violencia, y cada año en los colegios de Sevilla hay un doble acicate para que los niños aprendan a volar como la paloma más emblemática. Por un mundo en paz y por una Sevilla sin violencia.

Muchos centros educativos ya fueron ayer engalanados con los trabajos que los alumnos realizan para materializar la paz y su significado. Pasé junto a un colegio público y desde la puerta se veía pintado el poema de Gloria Fuertes sobre la paz, que así termina: No hace falta ser sabio / ni tener bayonetas,/ si tú te aprendes bien, sólo estas tres letras, / úsalas de mayor / y habrá paz en la tierra. / Tres letras nada más, / sólo tres letras / que para siempre aprenderás. Son muchas las intolerancias que combatir en los colegios de hoy en día, con la presencia en las aulas de niños de distinta raza, nacionalidad y credo. Proceden de la inmigración y de las adopciones y, como no podía ser menos, adquieren desde el primer día los mismos derechos. Son sevillanos que también deben ser vacunados del odio propio y ajeno. Para que en nuestra tierra nunca eche raíces la semilla del terrorismo y de la exclusión.

La memoria de la paz se hizo carne en la nutrida expedición de escolares sevillanos que visitó ayer el Congreso de los Diputados, de la mano de Trinidad Lorenzo y Santiago Agüero, incansables impulsores de la cultura de paz en nuestro sistema educativo. Esos y otros muchos alumnos son los que deben perpetuar una España en libertad y a prueba de bombas y tiros en la nuca. Nuestra es la obligación de pasarles correctamente el testigo y la memoria.

Aniversario de un crimen

HOY hace diez años que un comando de la banda terrorista ETA asesinó en Sevilla a un joven matrimonio cuando regresaba a su domicilio en las primeras horas de la madrugada. A Alberto Jiménez Becerril, teniente de alcalde del Ayuntamiento sevillano en representación del Partido Popular, y Ascensión García Ortiz, procuradora de los tribunales, los mataron a pocos metros del portal de su casa, donde sus tres hijos dormían confiados. El cruel asesinato respondía a la estrategia decretada por los terroristas de “socialización del sufrimiento”, extendiendo sus designios criminales a los cargos públicos de los partidos democráticos elegidos por los ciudadanos, estrategia que se cobraría en Andalucía nuevas víctimas, como el fiscal Luis Portero, el concejal Martín Carpena y el doctor Muñoz Cariñanos, entre otros. El crimen conmocionó a la sociedad andaluza y produjo un amplísimo movimiento de solidaridad con las familias y de unidad entre las distintas fuerzas políticas, aparte de mostrar en toda su crudeza la vileza y la barbarie de la organización criminal que se disfraza de liberadora del pueblo vasco. Los diez años transcurridos desde aquel atentado no han pasado en vano: hoy sabemos que el terrorismo ha sido derrotado desde el punto de vista político e histórico y se encamina a su liquidación desde el punto de vista orgánico y operativo. La democracia ha demostrado ser más fuerte, aparte de infinitamente superior en el orden moral, que sus enemigos violentos. Siempre que las fuerzas políticas más representativas han ido de la mano en la lucha antiterrorista, esto ha sido evidente, y sólo cuando se han producido dudas, confrontaciones y crispación sobre el terrorismo se ha podido dar la impresión de que la victoria se alejaba. Alberto Jiménez Becerril y Ascensión García, como tantos otros inocentes, no podrán ver el final de ETA. Sus hijos, sí, y ésa es la deuda que la sociedad española ha contraído con sus padres.Y con todas las víctimas.

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Hace diez años

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José Aguilar . 30.01.2008 – Diario de Sevilla
 RECUÉRDALO tú y recuérdalo a otros. Recuerda que hace diez años en la capital de Andalucía, en Sevilla, dos pistoleros acecharon a un matrimonio joven que regresaba a pie a casa después de tomar una copa y descargaron sobre sus vidas indefensas todo el fanatismo que habían acumulado en sus mentes enfermas de odio y vacías de compasión.

Fue el 30 de enero de 1998. La madrugada más triste de todas las madrugadas tristes. A Alberto Jiménez Becerril lo mataron porque era concejal del Ayuntamiento sevillano, es decir, “enemigo del pueblo vasco” por el mero hecho de ser un cargo público electo de la democracia española. A Ascensión García, procuradora de los tribunales, porque era su mujer y le acompañaba en la hora en que habían planificado el asesinato. Sólo por eso los dejaron tendidos en el suelo, a pocos metros del hogar donde sus tres hijos dormían confiados, ignorantes de que ya se habían quedado huérfanos.

Todos los crímenes de ETA son abominables: arrancan la vida a unos cuantos inocentes -no tan pocos, pasan de ochocientos- para intimidar a muchos, para negarnos a todos el derecho a vivir libremente. Su voluntad última es poner de rodillas al Estado para conseguir con la violencia y el chantaje lo que se saben incapaces de conseguir mediante el razonamiento y los votos. Hace diez años quizás podían pensar ellos, y temer nosotros, que acabarían consiguiéndolo. Hoy conocen ellos, y tenemos la certeza nosotros, de que han perdido la guerra. Si siguen matando, o intentándolo, es porque ya no saben hacer otra cosa, como el escorpión de la fábula. No mantienen la esperanza, sólo la rabia y la desesperación.

Todo el dolor y la desolación de los años de plomo cristalizaron en aquella madrugada sombría en que los teléfonos intempestivos y las radios insomnes inundaron Sevilla con su mensaje de muerte y duelo, angustia y desamparo. ¡Qué frío hacía! También es verdad que sobre los cuerpos yacentes del matrimonio Becerril rescatamos las viejas palabras olvidadas -solidaridad, unidad- con las que transformar la pérdida y la ausencia en firmeza y convicción. Todavía los mismos asesinos truncarían otras vidas de andaluces (el fiscal Portero, el concejal Martín Carpena, el médico Muñoz Cariñanos…), como las de otros españoles. Ninguno eligió ser héroe. Solamente querían hacer su trabajo lo mejor posible, criar a sus hijos, casarlos y envejecer serenamente. Vivir. No los dejaron.

Hoy, 30 de enero de 2008, recuérdalo tú, querido lector, y recuérdalo a otros. Se lo debemos a Alberto y Ascen. A todos los demás. Durante el tiempo que nos quede. Durante el tiempo que a ellos les arrebataron. Friamente, de madrugada, por odio.