Madrigal de Alberti al billete del tranvía

Adonde el viento, impávido, subleva
torres de luz contra la sangre mía,
tú, billete, flor nueva,
cortada en los balcones del tranvía.

Huyes, directa, rectamente liso,
en tu pétalo un nombre y un encuentro
latentes, a ese centro
cerrado y por cortar del compromiso.

Y no arde en ti la rosa ni en ti priva
el finado clavel, sí la violeta
contemporánea, viva,
del libro que viaja en la chaqueta.

Rafael Alberti

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Miles de sevillanos acuden, en un ambiente festivo, a la inauguración del Metrocentro

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foto nieves sanz
 

A pesar de las “molestias” causadas durante “tantos meses” para peatonalizar la Avenida e instalar el proyecto, los ciudadanos están haciendo este transporte absolutamente suyo, con todo el derecho del mundo.

El Metrocentro ya no es del ayuntamiento ni del alcalde o la corporación municipal sino que ahora es de los ciudadanos, que lo van a disfrutar para su bien y para el bien de nuestro magnifico y maravilloso casco monumental. Esa es la apuesta de la ciudad de las personas y una prueba evidente de que, lo que prometemos, lo cumplimos.

En ese sentido, en Sevilla, de un tiempo a esta parte, nos hemos “acostumbrado” a que, cuando se pone a disposición de la ciudadanía nuevos espacios públicos o realidades, la ciudadanía los hace suyos. Así que, después de la “valentía”  de poner en marcha proyectos de tanta envergadura, se ha demostrado que son un acierto porque la gente con su presencia los están respaldando y haciendo propios.

Y a todos aquellos que se han mostrado contrarios, que no lo miren desde la perspectiva exclusivamente del Metrocentro, ya que  es sólo una parte, aunque muy simbólica y significativa,pero  que ha de tomarse en cuenta con el resto de transportes.

De este modo,  la ciudad ha recuperado una parte de su esencia como es el disfrute en la calle y recalco  que, en definitiva, el Metrocentro es una parte de todo un sistema que por ves primera  afronta la solución global de los problemas de  tráfico propios de todas las grandes ciudades, porque Sevilla ya es una de ellas. Así lo han contado:

 

Los sevillanos viajan hoy por primera vez en el tranvía Metrocentro en un ambiente festivo que ha hecho olvidar las molestias que durante meses han ocasionado las obras.

EuropaPress/

Miles de sevillanos acudieron hoy, en un ambiente festivo amenizado por música y animación callejera, a la jornada de inauguración oficial del tranvía ligero Metrocentro, que inició su fase de explotación comercial más de un año y medio después del cierre de la avenida de la Constitución por la que transcurre.

El vehículo, frente a cuyos andenes los ciudadanos formaban colas para subir de forma gratuita, funcionará hoy de 6. 00 a 2. 00 horas, con una capacidad total de traslado de 3. 000 personas en cada sentido y trayecto, que se realiza desde el Prado de San Sebastián hasta Plaza Nueva y viceversa.

La gente esperaba tranquilamente largas colas para hacer un primer recorrido o paseaba para verlo en funcionamiento. La opinión general fue que el Metrocentro es “estupendo, una maravilla”, tal como apuntaron a Europa Press Televisión la pareja formada por Chari y Juan, quienes, además, señalaron que “parece que estamos en aquel tiempo”, en referencia al antiguo tranvía, y apuntaron que ellos ya optaron por dejar el coche.

Una de las mujeres que se encontraba en el andén, Loli, dijo que, en su caso, cuando tenga que ir al centro, en vez de coger el coche, lo dejará aparcado y se montará en el Metrocentro, ya que así, por lo menos, llega antes.

Por su parte, un hombre que se estrenaba como usuario, Antonio Aguilar, consideró que “debería ser más largo el trayecto” porque permite

descongestionar el tráfico. Además, indicó que es una buena opción para las personas mayores ya que de esta forma evitan largas caminatas.

A partir del lunes, el Metrocentro comenzará su horario en régimen estrictamente comercial, de 6. 00 a 2. 00 horas, con billetes cuyas tarifas serán similares a los usados en los autobuses urbanos y cuya única peculiaridad estriba en que deberán ser cancelados en las propias paradas.

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La noche en las ciudades

 De Vicente Gallego. A Luis Antonio de Villena.
A lo largo del tiempo
y en diversas ciudades, he observado a esa gente
que transita en la noche: bebedores anónimos,
muchachitas de un día, cuarentones
que regresan vencidos del amor, todos ellos
buscadores sin mapa de un tesoro.
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Por calmar otra sed beben sin ganas,
y en sus ojos he visto esas preguntas
que a veces el amor supo acallar,
pero muerto el amor, de regreso en la noche,
en sus ojos seguían las preguntas,
esas mismas preguntas que se hicieron
los poetas románticos al contemplar la luna,
pero también los griegos y los árabes
y tantos otros cuya historia
desconoce esa gente que se hace
esas mismas preguntas, esas tristes preguntas
que a mí me asaltan hoy ante esta copa:
en la falsa moneda de la noche
¿he buscado su brillo o he buscado su sombra?
¿Qué queda de la dicha que algún sábado
he creído sentir, o es que sólo
existe fingimiento en la alegría?
¿Qué ciudades, qué noches, qué luces o qué sombras,
qué palabras, qué cuerpos,
o qué extraño cansancio calmarán
este afán de vivir que la vida no sacia? (…/…)
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Poemas para ser leídos en el tranvía

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Fragmentos de la reseña de Ramón Gómez de la Serna al primer libro de Oliverio Girondo: (Veinte poemas para ser leídos en el tranvía, Buenos Aires, 1922) 

 La vida en el tranvía   Soy enamorado de lo pintoresco y de lo esencial, pero no de lo tipográfico que inventaron los otros y que vi antes que los plagiarios, pero tuve el pudor varonil de no tocar.
   Por eso iba leyendo con delectación en el tranvía de luces pasadas por agua ese gracioso y original libro de mi desconocido amigo Oliverio Girondo Veinte poemas para ser leídos en el tranvía encantado de encontrar un libro sin falsedades y sin repugnantes tatuajes de estampilla ajena. Como es un libro grande, toda la antesala de hospital o de dentista que es el tranvía, leía el título, que se destacaba en opulentas letras de peluquería. Yo me hacía el sueco. “Para que vean –pensaba– que leo el libro del tranvía y pasen envidia hasta llegar a las náuseas.”
   

   Entre los Veinte poemas para ser leídos en el tranvía se intercalaban los toques del timbre tranviario y las ilustraciones de un humor primievo y ruborizado de colores desnatados que les ha puesto el autor. Ya no veían los viajeros el título del libro, de tan gran propiedad y tan gran etiqueta tranviaria, que yo iba leyendo porque íbamos unos detrás de otros, puesto que el coche, cerrado y con dos bancos largos y tristes a un lado y otro, se había convertido en jardinera, mientras yo leía inmóvil en mi asiento, sin haberme movido ni bajado ni un solo momento, los Veinte poemas para ser leídos en el tranvía.
(Ramón Gómez de la Serna, “La vida en el tranvía”, El Sol, Madrid, 4 de mayo de 1923; recogido en Homenaje a Girondo, Jorge Schwartz ed., Buenos Aires: Corregidor, 1987)

 

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Octubre, 24

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(foto francisco santiago)

 OCTUBRE, 24 de Vicente Callego

Mediodía con sol,
redondo y sin final como el deseo.
Cuerpo y roca o sopor que los omite.
Soledad absoluta y el silencio
tan especial del mundo cuando calla.
Ausencia y plenitud.
Estancias y retornos.
Existir:
luz ya que en mí confluye. Sobrevivo.

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foto martinez

Antonio Burgos,tan suyo…

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“CON permiso de mis hermanas Pilar y Fina, que son las que de verdad saben del asunto, voy a hablar de la fábula de un zapato. No es el zapato de la Cenicienta, sino del alcalde. El alcalde le ha cogido a los sevillanos noveleros la horma de su zapato, y me remito a las colas que se van a formar el domingo para montarse en el tranvía, y además de gañote, que convida la casa. Como el que avisa no es traidor, Magnum Gaudium Nuntio Vobis: que el domingo la gente va a estar encantada con el tranvía, con las catenarias, con los bancos de Ikea de la Puerta Jerez, con la peatonalización de la Avenida, con los nuevos Hércules de la Alameda y con lo que le echen. No seré yo quien me oponga al sunami de entusiasmada novelería que arrasará Sevilla el domingo. Al que el domingo, a pie de tranvía, se atreva a decir que todo es una catetada y que las catenarias son una barbaridad, es más que probable que le den una catea importante, por aguafiestas.

El alcalde le tiene cogida a Sevilla la horma del zapato. A cuatro gatos clásicos todo esto que están haciendo con Sevilla nos parece una jodida barbaridad. Pero todos esos barrios que tomarán el centro el domingo para darse la vueltecita en el tranvía como quien se monta en los cacharritos de la Calle Linfierno, y además de balde, están encantados. Ojalá estos barrios hubieran votado al alcalde en masa y hubiera tenido mayoría absoluta, porque así Don Alfredo no dependería de IU y nos habríamos librado de la dictadura comunista que padecemos en el Ayuntamiento de Sevillagrado, donde unos radicales para los que aún no ha caído el Muro de Berlín y que sólo obtuvieron 30.000 votos han cogido al alcalde por la entrepierna y juegan con él al abejorro cada vez que quieren.

…/…

El alcalde de la horma del zapato de Sevilla nos ha puesto un zapato del 39, de dos números menos, anunciando que iba a expropiar media calle San Fernando y a incautarse del Patio Banderas. Ahora ha echado marcha atrás y es como si el desgraciado arruinado y cornudo se hubiera quitado por la noche los zapatos dos números más chicos. ¡Qué alivio, señor alcalde, quitarnos por lo menos el zapato chico de las expropiaciones de la calle San Fernando y del Patio Banderas y que se alivien esos pies! Lo demás sigue igual: el horror del tranvía, la peatonalización, el centro Porcelanosa y Marina Dor, las catenarias que llegan ya hasta el cementerio… ¿Pero y lo a gustito que nos hemos quedado cuando por lo menos hemos tenido el gustazo de quitarnos los zapatos del 39 y de saber que por lo menos a la calle San Fernando no la van a tocar?

(Ea, pues les dejo, que me voy a la Plaza Nueva, a hacer cola con mi sillita de ver las cofradías, mis bocatas y mi termo, para coger sitio para montarme en los cacharritos del tranvía el domingo,. A novelero sevillano no hay quien me gane.)”

Por ANTONIO BURGOS.burgos.jpg

Sevillanos cabales

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Cuando no es una cosa es otra. Y, a veces , hasta la contraria. Las visiones no ya sesgadas, sino parciales de las cosas, tomar la parte por el todo, son erróneas. Pero cuando las cosas se van viendo en sus resultados, en su globalidad, en su contexto, ya parece que no interesan.

Por eso no habremos de cansarnos de repetir que, por ejemplo en Sevilla, el proceso de modernización que está viviendo nuestra ciudad nace del sometimiento al escrutinio ciudadano en las urnas, con la peculiaridad de que nuestros programas son fruto de la participación ciudadana y que se cumplen en su totalidad. Un proceso de modernización que necesitaba y aspiraba la ciudad, que definitivamente se ha subido al tren del progreso, del desarrollo sostenible y el bienestar social en todo su espectro sociológico, con independencia del lugar donde se resida. Un modelo de ciudad justo y solidario, policéntrico, donde no existen periferias y se ganan espacios urbanos para la convivencia y el disfrute de los ciudadanos. Para ello se ha hecho la mayor inversión en los barrios de toda su historia, el mayor número de viviendas sociales que ha conocido la ciudad, la revitalización de su tejido productivo, el desarrollo de espacios urbanos peatonales para el disfrute de los sevillanos, la sostenibilidad medioambiental y la preservación de nuestro patrimonio histórico; el diseño e implementación de una red de transporte intermodal que garantiza la movilidad de los ciudadanos y la neutralidad ecológica.

Todo esto es lo que querían los ciudadanos y es lo que se ha hecho.Eso sí, con la oposición de aquellos cuya sevillanía consiste en negarle a la ciudad el progreso y la modernidad y que tanto irritaban a Joaquín Romero Murube, Antonio Machado o Luis Cernuda, por citar a tres sevillanos cabales y amantes de su ciudad.