http://www.acontramano.org/qhacemos/Sugerencias_ciclistas.doc

Afortunadamente, después de tantos años de reivindicaciones, por fin vamos disponer de una red de carriles bici que nos permita desplazarnos en un medio de transporte que favorece la reducción de emisiones de CO2 y nos ayude a conseguir una ciudad más sostenible y habitable.

Sin embargo, aún queda conseguir que la bici goce de una presencia habitual en nuestras calles, por eso, desde ACONTRAMANO entendemos que l@s usuari@s de la bicicleta especialmente, podemos lograr la convivencia con peatones y vehículos mediante una actitud cívica, respetando las normas y señales de circulación, compartiendo espacios, siendo respetuos@s …

Os presentamos algunas sugerencias para que nuestro pedalear diario sea constructivo, seguro y multiplicador de nuestra iniciativa y actitud.

¡Es cuestión de EDUCACIÓN vial! ANTE LOS PEATONES 

         Actitud positiva. Entre tod@s tenemos que lograr una convivencia normalizada entre usuari@s de la bici y peatones.

         En el carril-bici:

         hazte oír (usa el timbre) y ver (luz delantera, piloto trasero, elementos reflectantes)

         En el carril-bici circula con precaución. Especialmente en tramos detrás de las paradas de bus, pasos de peatones, tramos compartidos…

         En las zonas peatonales:

         Cuando se permita la circulación de bicicletas respeta a l@s peatones. Cede siempre la prioridad a los peatones: no dudes en cederles el paso, moderar tu velocidad e incluso bajarte de la bici y caminar si fuese necesario por el gran número de viandantes.

         Recuerda que esta prohibido circular en bicicleta por aceras de menos de 5 metros.

–     No dudes en bajarte de la bicicleta cuando existan señales de prohibido circular en bicicleta.

         Peatones y ciclistas somos los más deábiles: no hagas a un peatón lo que no quisieras que un coche te hiciera a tí .

Más información: www.acontramano.org

Mucho trabajo por delante.

         

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Sevilla ha afrontado su entrada en el nuevo siglo con un espíritu profundamente renovado, dejado atrás la dependencia excesiva del evento y de la aportación externa (que estuvo en el fondo del gran avance de los ochenta), y por supuesto dejando atrás el estancamiento de los noventa. En la entrada del nuevo siglo Sevilla ha despertado, ha tomado conciencia de sus posibilidades, ha puesto en marcha sus energías, ha activado todas sus capacidades, todos sus recursos, materiales y humanos, y ello en todos los campos, en todos los ámbitos, desde la economía a la cultura, desde el urbanismo al desarrollo social.

Y un signo de ello es que hemos entrado en el club de las grandes ciudades españolas que disfrutan de continuidad política, con gobiernos sólidos que lideran proyectos duraderos. Esas son las grandes ciudades españolas y europeas entre las que Sevilla tiene ya un lugar destacado. Por eso, disponer de la necesaria continuidad del gobierno es a su vez causa y consecuencia de la importante etapa de avance y modernización que está conociendo Sevilla en este inicio de siglo.

Sin embargo, este panorama socioeconómico positivo y de crecimiento no colma, ni con mucho, los objetivos que me he marcado como Alcalde de Sevilla. Cierto es que se crean miles de nuevos empleos todos los meses en nuestra ciudad. Pero a la vez, multitud de jóvenes siguen sin ver y sin tener perspectivas de futuro, sobre todo en los barrios más humildes de la ciudad. Subyacen aquí razones sociales, educativas y formativas que explican, aunque no justifican, la dificultad de los jóvenes para acceder a su primer empleo. Lo mismo que podríamos decir de miles de sevillanas, para las cuales, por el mero hecho de ser mujeres, el empleo es más difícil de conseguir, y cuando se consigue es más precario y peor remunerado que el de los hombres. Mientras eso siga siendo así, ni este gobierno ni yo como Alcalde de Sevilla habremos cubierto los objetivos que, como progresistas, nos hemos marcado.

De igual modo, en esta ciudad situada entre las tres que lideran el crecimiento en España, moviéndose miles de millones en inversiones públicas y privadas, no será la ciudad que queremos mientras siga habiendo mayores que no pueden bajar a la calle porque carecen de algo tan fundamental como un ascensor que les saque, las saque en el mayor número de casos, del aislamiento forzado. O mientras que existan núcleos de infraviviendas, o mientras miles de familias, según el último informe de Cáritas, no lleguen a fin de mes. La Sevilla de la pujanza económica no será nuestra Sevilla, no responderá al modelo de ciudad que nos hemos marcado, hasta que este desarrollo no se distribuya con justicia por todo el cuerpo social, en forma de igualdad real de oportunidades para todos y para todas.
 

Tengo ya la suficiente experiencia para predecir, desde ahora, y hacerlo con la credibilidad de lo vivido, que este será un gobierno fuerte, sólido, coherente, leal. Nadie dude de que todos, absolutamente todos sus miembros, sabrán desarrollar sus funciones desde el más alto sentido institucional y de servicio público.

http://www.atrio.org/?p=791

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MANIFIESTO EN APOYO A LA ASIGNATURA EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA

    Este MANIFIESTO ha sido redactado por un grupo de cristianos socialistas -sus nombres aparecen en el texto- que pretenden siempre tender puentes. ATRIO colabora en la difusión y recogida de adhesiones. Más de 100 personas han utilizado hasta el momento esta posibilidad. Concluida la recogida, el Manifiesto será presentado con todas las adhesiones al Ministerio de Educación y Ciencia y a la Jerarquía de la Iglesia Católica española.
    —————————–Los abajo firmantes, miembros el grupo de Cristianos Socialistas en el PSOE, junto con todos los que se adhieran con su firma al documento, manifestamos nuestro apoyo decidido a la asignatura “Educación para la Ciudadanía” (EpC) por estos motivos:
  • 1.- En primer lugar apoyamos EpC porque concebimos la educación no sólo como aprendizaje de conocimientos y destrezas diversas sino que la entendemos, precisamente en cuanto cristianos que somos, como una formación integral, en “estatura, sabiduría y bondad”, a la que es esencial la educación en valores. La escuela no puede ser axiológicamente neutra ante la violencia, ni ante la desigualdad social, ni ante cualquier exclusión, discriminación o atentado a la libertad.
  • 2.- En segundo lugar consideramos que EpC es una asignatura especialmente necesaria en nuestra sociedad, tal como así lo recomienda la propia Unión Europea. El pluralismo socio-cultural creciente, los cambios migratorios, el individualismo existente y la dificultad de socializar a las nuevas generaciones en los valores que sostienen la convivencia democrática exigen un esfuerzo añadido en la formación de sujetos con convicciones propias y autonomía moral, con sentido de solidaridad y de participación activa en lo público, y con un espíritu de convivencia entre identidades diversas. La educación en valores basada en la transversalidad, el modelo vigente desde la LOGSE, es necesaria pero se ha demostrado insuficiente.
  • 3.- En tercer lugar, EpC lejos de ser una amenaza al derecho originario de los padres a la educación moral y religiosa de los hijos puede suponer una oportuna ayuda. Los padres sentimos una necesidad acuciante: que la sociedad y en particular el sistema educativo contribuyan a la educación de nuestro hijos, precisamente en la propuesta de valores. Esto debe hacerse desde la escuela y también desde los medios de comunicación, las redes sociales y las instituciones públicas, entre otros. Los católicos, también otros sectores de la sociedad, estimamos y valoramos la contribución de la Iglesia con sus comunidades e instituciones a la tarea de educar a nuestros niños y jóvenes. Pero entendemos que los obispos no pueden negar al sistema educativo y al estado el derecho a desempeñar un papel activo a través de una educación ético-cívica, como Epc.
  • 4.- En cuarto lugar, EpC no es una propuesta ideológicamente partidista. Promueve la educación en los derechos humanos y los valores constitucionales. Está basada en valores compartidos en nuestra sociedad, buena parte de ellos, aportados históricamente y en la actualidad por el propio cristianismo católico. En el diseño curricular, como es observable en los libros de texto, el Ministerio de Educación y Ciencia ha evitado contenidos sobre los que hay división social, como es el caso del matrimonio homosexual. Prueba de ello es el acuerdo de la FERE y de diversas ONGs católicas con el currículo aprobado de EpC. Además la autoría de profesionales cristianos de la ética y la teología en la publicación de los libros de al menos cuatro importantes editoriales Santillana, SM (católica), Anaya y Pearson-Alhambra es una nueva muestra de que EpC no es ideológicamente partidista.
  • 5. Esta Educación para la Ciudadanía no justifica en modo alguno la oposición frontal de la nota de la Conferencia episcopal del 20 de junio de 2007. Si ya es desproporcionada esta oposición raya en lo inconcebible el estímulo o amparo de la objeción de conciencia, más aún tras la lectura de los textos de EpC ya editados. Estamos convencidos de que existen obispos que no tienen mayor problema en aceptar esta propuesta de la Ley de Educación. No pocos de ellos comparten la opinión favorable a EpC del eminente teólogo de la Universidad Pontificia de Salamanca Olegario González de Cardedal. En efecto, la gravedad de la situación no permite posturas pasivas ni acomodaticias. Los obispos sensatos deben expresar públicamente su opinión, también los teólogos, las comunidades cristianas, las congregaciones religiosas y los cristianos laicos. La situación ha introducido una confrontación artificial en el interior de la educación católica y de la Iglesia española. Nos lleva a una enfrentamiento que no queremos ni entre nosotros ni con la sociedad. La nota nos ha exigido toma de posición pues ésta es: nuestro apoyo más decidido a la asignatura Educación para la Ciudadanía.

   Atrio  http://www.atrio.org/?p=791

Qué suerte he tenido de nacer

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Qué suerte he tenido de nacer, para tener la opción de la balanza, sopesar la derrota y la esperanza con la gloria y el miedo de caer. Qué suerte he tenido de nacer, para entender que el honesto y el perverso son dueños por igual del universo aunque tengan distinto parecer. Qué suerte he tenido de nacer, para callar cuando habla el que más sabe, aprender a escuchar, esta es la clave, si se tiene intenciones de saber. Qué suerte he tenido de nacer, y lo digo sin falsos triunfalismos, la victoria total, la de uno mismo, se concreta en el ser y en el no ser. Qué suerte he tenido de nacer, para cantarle a la gente y a la rosa y al perro y al amor y a cualquier cosa que pueda el sentimiento recoger. Qué suerte he tenido de nacer, para tener acceso a la fortuna  de ser río en lugar de ser laguna, de ser lluvia en lugar de ver llover. Que suerte he tenido de nacer, para comer a conciencia la manzana, sin el miedo ancestral a la sotana ni a la venganza final de Lucifer. Pero sé, bien que sé…. Que algún día también me moriré. Si ahora vivo contento con mi suerte sabe Dios qué pensaré cuando mi muerte, cuál será en la agonía mi balance, no lo sé, nunca estuve en ese trance. Pero sé, bien que sé ….que en mi viaje final escucharé el ambiguo tañer de las campanas saludando mi adiós, y otra mañana y otra voz, como yo, con otro acento, cantará a los cuatro vientos: “Que suerte he tenido de nacer” .

 Alberto Cortez

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El milagro de Santa Rufina

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Antonio Burgos .El Mundo de Andalucía, miércoles 11 de noviembre de 1998 :

Tiene en la mano derecha una palma, y como en Sevilla la palma es símbolo, más que del martirio, del Domingo de Ramos, con esa carita de niña parece de La Borriquita. Y si en una mano lleva Sevilla, en la otra presenta las armas de Triana: un escudilla y un tazón de alfarería, de aquel Arrabal y Guarda cartujano, pintor de loza, que lo mismo pintaba palanganas color de rosa que de la color del cielo, Purísima y oro, pintaba las tallas para el agua más fría que la nieve. Hablo de Santa Rufina. Por fin el azar de la historia ha hecho justicia a Santa Rufina. Sabíamos que Velázquez pintó la verdad del aire de Madrid y de la luz de Sevilla. Sabíamos que era justiciero, que hasta le daba su sitio a su esclavo Juan de Pareja, que era de la cofradía de Los Negritos. Desconocíamos que en honor a la verdad y en honor a la justicia, Velázquez hubiera pintado sola a Santa Rufina, sin tener al lado de carabina, en sus amoríos con la Giralda, a Santa Justa. Santa Rufina es una mártir que ha sufrido un doble martirio. En vida, por decir que no le gustaban las procesiones de Venus, que ella estaba allí con sus cacharros esperando la cofradía de la Esperanza, le quebraron la loza que vendía por Triana como Fernando Morillo Lasso vende alhajas, la metieron en la cárcel, la echaron a los leones en el Campo de los Mártires. Perrerías hizo a San Rufina el señor Diogeniano, que era entonces el delegado del gobierno en la Bética, como Pepe Torres, pero en romano y en mala leche con los cristianos. Muerta y elevada a los altares, Santa Rufina siguió pasando el quinario de La Estrella. Porque fue condenada a ser la hermana de Santa Justa, algo así como Tomás Campuzano está condenado a ser el hermano de José Antonio Campuzano y Pepe Luis Vázquez, el hermano de Manolo Vázquez. Santa Rufina es como una ruló que tiene enganchada la muy ferroviaria Santa Justa: “Santa Justa y Rufina”, decimos siempre. Cuando salen en el Corpus, aguantando a la Giralda, antes y ahora, que la sostuvieron en 1755 contra el terremoto y ahora contra los calonges y los maestros mayores, dice la gente: “Ahí va Santa Justa y Rufina…” ¿Por qué no invertir los factores? ¿Por qué no Santa Rufina y Santa Justa?

Por esto creo que el cuadro velazqueño de Santa Rufina, perdido y hallado al tercer día entre los doctores en arte de la sala nuevayoreña de Chisties es un milagro de la santa alfarera de Triana. Su venganza. En ese cuadro (que debe venir a Sevilla por cierto), Santa Rufina está diciendo aquí estoy yo ante la historia, ante la ciudad… y ante su hermana. Santa Rufina ya está harta de ser una más en la habitual galería fraternal sevillana, donde siempre hay un Gustavo Adolfo que suena más que Valeriano, un Don Antonio que eclipsa a Manuel. Con esa carita de niña, qué dolor de hija, Santa Rufina está como pidiendo justicia ante eso de que la dejen siempre como plato de segundo mesa. Para cual muestra su plato de cerámica, para que comprobemos que es igual, si no mejor, que el de Santa Justa. Y nos enseña la palma de martirio, como diciéndonos: “No, aquí, no; donde es un martirio salir es en la iconografía, en el Murillo del Museo y en el Goya de la Catedral, que estoy allí como hermana de mi hermana”. Desde la foto de los periódicos, como sabe que soy mucho de ella, Santa Rufina me ha hablado y me ha dicho: “Esto es un milagro, Burgos, que aparezca el retrato tan bonito que me hizo don Diego. Mire usted, ya estaba harta de ser la hermana de Mienmana. Siempre me mientan después que ella. A ella le han puesto en Sevilla hasta la estación del Ave, y a mí, mire usted, ni una estación de servicios en el Polígono Store…”