Sostiene Mañara/ 2: "La burguesía sevillana esteriliza el progreso social y económico."

Muy bueno eso de Mañara, me dice Mañara. Será porque lo mío también es “El discurso de la verdad”. Esta tarde se explaya sobre el papel de la Sevilla conservadora en los grandes proyectos d ela ciudad. No te creas especial por ver rechazados grandes proyectos para la ciudad durante tu mandato. No viene de ahora, querido Alfredo. La burguesía representa los cinco grandes vicios sevillanos, que esterilizan el progreso social y económico de la ciudad. (leer más …)

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  1. (…sigue) Sevilla necesita un revulsivo para encontrarse a sí misma, y quienes lo provoquen serán víctimas de los “demonios familiares” de la derecha burguesa, que nunca ha perdonado a sus bienhechores, ni a quienes les desenmascaran, y ni hace nada ni deja hacerlo Esos “demonios familiares” de la derecha sevillana, son cinco:

    1) La envidia, que no perdona jamás el éxito de los iguales, desprecia lo propio y se entrega al de fuera con sutil novelería; 2) La ingratitud, que tiene en la historia local un palmarés negativo que puede iniciarse con el rey Alfonso X el Sabio y llega hasta nuestros días; 3) La ignorancia de la historia sevillana, que condena a la ciudad al suplicio de Sísifo, partiendo cíclicamente desde cero y repitiendo los mismos errores; 4) La desunión, convertida en blasón de la derecha burguesa sevillana, que esteriliza todas las iniciativas; 5) Y el fundamentalismo social, político y religioso, que es la salsa de los cuatro anteriores comportamientos, y del que fue víctima significativa Pablo de Olavide.

    Puede afirmarse que, al menos desde Olavide, en Sevilla no se ha planteado ningún asunto trascendente, clave para su progreso, que no haya contado inicialmente con el rechazo de un sector de la sociedad influyente, a veces insuperable.

    Algunos ejemplos históricos:

    – La Feria de Abril, creada en 1846 por dos concejales liberales de la misma derecha, José María Ybarra y Narciso Bonaplata, como un Plan de Desarrollo Agrario para reactivar la economía provincial en crisis y que fue rechazada por los grandes terratenientes que serían sus principales beneficiados. En vez de traer el ganado a Sevilla lo llevaban a las Ferias de Mairena del Alcor, Jerez de la Frontera y otros enclaves.

    – La Exposición Iberoamericana. Desde 1909 hasta 1925, las principales personalidades de la derecha sevillana ocuparon todos los cargos claves de la ciudad, la provincia y el comité organizador del certamen y fueron incapaces de hacer realidad la Exposición Iberoamericana y sus obras anexas de infraestructuras básicas. Entre 1926 y 1929, el general Primo de Rivera y José Cruz Conde, con el apoyo de Alfonso XIII, hicieron posible el certamen y la ciudad del siglo XX, realizando todos los grandes proyectos de infraestructuras pendientes desde mediados el siglo XIX. Nunca se lo perdonaron los mediocres de la época. Y tampoco los políticos actuales, pues el Gobierno municipal de Alejandro Rojas-Marcos y Soledad Becerril le quitó las calles a Primo de Rivera y Cruz Conde que estaban en el Prado de San Sebastián.

    – El canal de navegación Sevilla-Bonanza tuvo enganada a la sociedad sevillana durante veinte años, desde 1953 hasta 1973. Durante tan largo período de tiempo, la derecha sevillana más emblemática no sólo dejó de apoyar el proyecto sino que se alineó con los intereses vascos contrarios al mismo, que acabó triunfando al construir el gran superpuerto de Bilbao.

    – La Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales fue el fruto de una gestión colectiva de los profesores Manuel Clavero Arévalo, Manuel Olivencia Ruiz y Jaime García Anoveros, que contó con el apoyo del diario “ABC” dirigido por Joaquín Carlos López Lozano. La gran sorpresa fue que la Universidad de Deusto se negó a su creación e incluso emitido un comunicado público criticando al Gobierno por concederle a Sevilla esta Facultad, por considerar suficiente la suya. Fue entonces cuando gran parte de la burguesía sevillana, educada en Deusto, guardó silencio y fue incapaz de defender los intereses educativos universitarios sevillanos, por servidumbre a los intereses vascos.

    – La Corta de la Cartuja, sin duda la obra hidráulica definitiva para salvar a la ciudad de las riadas del Guadalquivir, quiso ser aprovechada por la burguesía sevillana con el apoyo de la Administración Central, para crear una bolsa de especulación inmobiliaria, abortada gracias al Colegio de Arquitectos gestionado por profesionales de izquierdas.

    – La IV Siderurgia el Sur, otra de las frustraciones sevillanas y andaluzas, estaba proyectada por ENSIDESA para un lugar del litoral del Sur de España, pero los intereses de Altos Hornos de Vizcaya la llevaron a su factoría de Sagunto, que estaba en precario. Esta decisión estuvo apoyada desde Sevilla por los más destacados representantes de la derecha burguesa, vinculada empresarialmente a Altos Hornos de Vizcaya.

    – La Exposición Universal de 1992 fue posible gracias a los Gobiernos presididos por Felipe González Márquez, Los ayuntamientos comandados por PP y PA se negaron a reconocer los méritos del presidente del Gobierno, dedicándole una avenida en el paseo junto al Río o la nueva Torneo. Recientemente, han vuelto a negarse a concederle el título de “Hijo Predilecto” de la ciudad.
    … Y un largo etcétera.

    En todos los casos citados fue la derecha burguesa sevillana de cada época la que protagonizó el rechazo a los proyectos, aliándose incluso con los adversarios de Sevilla, congo fueron, sobre todo, los casos increíbles del canal Sevilla-Bonanza y la IV Siderúrgica del Sur.

    – Hay al menos cuatro ejemplos negativos del sectarismo conservador burgués y aristocrático.

    El más reciente lo protagonizaron José Hernández Díaz, Antonio Sancho Corbacho y Rodrigo Medina Benjumea, responsables de la destrucción de los edificios emblemáticos de la plaza del Duque, en los años sesenta del pasado siglo.
    Antes, a finales del siglo XIX, Demetrio de los Ríos destruyó la fachada renacentista del Ayuntamiento, obra inicial de Diego de Riaño, para imponer su proyecto actual inacabado. Y durante la segunda mitad del siglo XIX, alcaldes de la derecha burguesa sevillana, como el conde del Águila, García de Vinuesa y Aunón León de Orbaneja, fueron los responsables de la destrucción de las Puertas de la ciudad y del abandono de las murallas árabes hasta provocar casi su total desaparición,

    Todavía en 1912, el conde de Halcón autorizó el derribo del acueducto de los Canos de Carmona, obra almohade de 1171.

    Presencia burguesa en la sociedad cultural. Durante el último medio siglo, uno de los síntomas más significativos del estilo burgués sevillano ha sido su ausencia de todas las actividades culturales locales.

    Encontrar uno o dos burgueses en cualquier acto cultural han sido excepciones. Al margen de los actos académicos organizados por la Real Maestranza de Caballería, la burguesía le ha dado la espalda a los actos organizados por el Ateneo, los casinos de Labradores y Mercantil, las diversas Fundaciones culturales, las Universidades, y en general a cualquier tipo de entidad cultural. Ni en presentaciones de libros ni homenajes literarios, ni en cenas de premios literarios o de la Cabalgata de Reyes Magos, ni en ciclos especializados, puede decirse que la burguesía haya respaldado con su presencia a autores o entidades, manteniéndose de espaldas a cualquier iniciativa.


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